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Fernando VII: Absolutismo y liberalismo

Fernando VII: Absolutismo y liberalismo
Fernando VII en el Puerto de Santa Mª. Tropas de la Santa Alianza ayudan a Fernando VII a recuperar su poder Absolutista

Tras la Guerra de la Independencia, las Cortes se reúnen en Madrid en octubre de 1813. Poco después, Napoleón reconoce a Fernando VII como rey de España, que entra el 22 de marzo de 1814 camino de Valencia con el apoyo general de la población y recibe de la mano de un grupo de diputados afectos a su persona, el llamado Manifiesto de los Persas que representa una declaración en favor de la restauración absolutista.

La Constitución de 1812 es redactada mayormente por liberales, pero un grupo de diputados absolutistas ya habían mostrado su reacción a ella. A éstos se suman todas las instituciones del Antiguo Régimen y la Iglesia, que no acepta la abolición de la Inquisición, la libertad de pensamiento y el ataque a sus propiedades, arrastrando a las masas populares a apoyar el retorno absolutista.

 José Miguel de Carvajal y Manrique (1771-1828), II duque de San Carlos
José Miguel de Carvajal y Manrique
(1771-1828), II duque de San Carlos
y conde de Castillejo y del Puerto
El 11 de diciembre de 1813, el Conde de La Forest (Aire, Francia, 1756-¿?, 1846), antiguo embajador de Francia en Madrid, firmaba con José Miguel de Carvajal y Vargas, II Duque de San Carlos (Lima, Perú, 1771-París, Francia, 1828) y con Pedro de Macanaz (Hellín, Albacete, 1764-Hellín, Albacete, 1830) un tratado de paz y amistad, el Tratado de Valençay, que reconocerá a Fernando VII y a sus sucesores como reyes de España y de las Indias, manteniendo la integridad del territorio español. El tratado supone una sumisión total de Napoleón, que presionado por la guerra centroeuropea, se ve forzado a dejar en libertad a Fernando VII a cambio de la paz entre los dos países.

La Regencia defiende ante el Duque de San Carlos la jura de la Constitución por parte del rey Fernando VII. San Carlos tenía el encargo de averiguar qué ambiente se respiraba en la Regencia y las Cortes. Las pesquisas revelaron que todos deseaban la vuelta de Fernando VII, los realistas para que acabara el régimen constitucional y los liberales para que se reconociera la Constitución de 1812 y las reformas realizadas en las Cortes.

El 16 de abril, a su llegada a Valencia, los absolutistas presentan a Fernando VII el Manifiesto de los Persas, exigiéndole que acabe con el proceso reformador liberal y que restablezca la Inquisición. Mientras, el general Francisco Javier Elío, ahora en la Península como general en jefe del II Ejército, jura conservar el trono con todos sus derechos. A todo esto, se suma la abdicación de Napoleón y la desaparición de la amenaza de una posible invasión francesa.

Todo esto hace posible que Fernando VII pueda firmar el 4 de mayo de 1814 el Decreto de Valencia, que deroga el régimen constitucional. El decreto presenta una relación negativa de las actividades de las Cortes, presenta un plan de reformas centradas en la convocatoria a Cortes tradicionales con procuradores de España e Indias, hace una declaración del Monarca en contra de la jura de la Constitución de 1812 y anula la totalidad de la obra de las Cortes.

El 4 de mayo Fernando VII decreta ilegales las Cortes de Cádiz, y su obra legislativa posterior, fundamentalmente la Constitución de 1812.


Muy pocas son las personas que manifiestan su hostilidad al monarca tras el decreto de 4 de mayo. Hay que tener en cuenta que la constitución de 1812 no beneficiaba en absoluto a los campesinos, ya que les quitaba la propiedad jurisdiccional de las tierras que les permitía hacer un uso usufructuario de las mismas, sin perjuicio de los impuestos que tenían que pagar al noble. Por esta razón, el campesinado apoyó a Fernando VII y posteriormente a su hermano Carlos que representaba la opción antiliberal. 

Tras la derogación de la constitución de 1812 (la Pepa), los militares liberales son trasladados y arrestados en África; y los disturbios en Madrid, de poca entidad, son acallados rápidamente por el ejército. Se restablece el Consejo de Castilla, se destituye a los alcaldes, se restablecen las capitanías generales, regresa la Compañía de Jesús, se reaviva la Inquisición y se persigue a los afrancesados. 

Sin embargo, los campesinos no obtuvieron las ventajas que pretendían, y la nobleza acaparó la propiedad plena de la tierra, con lo que el campesino se convertía en un asalariado a partir de la promulgación de la constitución del 19 de marzo de 1812 que ya no se derogaría en este sentido. Esta reforma sobre la tierra benefició a la nobleza y sobre todo a la burguesía. Fernando VII nunca la derogó. 

Por todo ello, los campesinos pusieron al final sus esperanzas en la causa carlista. En España, no existe una revolución burguesa como en el resto de Europa. En España, hay una burguesía temerosa de la revolución y cuya mayor aspiración es adquirir un estatuto nobiliario. La burguesía española se alía con la nobleza y nunca con el campesinado que es el que, en realidad, tenía la fuerza para apoyar una revolución burguesa.

El infame rey español que traicionó a su pueblo y pidió ser hijo adoptivo de Napoleón

El 11 de diciembre de 1813 el «Pequeño corso» devolvió el trono al monarca que -en 1808- le había entregado el país en bandeja junto a Carlos IV



La Restauración de Fernando VII

Firma Tratado de Valençay
Tras el Tratado de Valençay en 1813, Fernando VII se preparó para regresar a un país donde gobernaban unos principios políticos completamente contrarios a sus convicciones absolutistas. El monarca demoró su regreso a Madrid tanteando la situación ante la cada vez más evidente debilidad de los liberales en el interior del país.

Fernando VII entró en España el 22 de marzo de 1814, recibido por continuas aclamaciones populares. El 12 de abril un grupo de diputados a Cortes absolutistas le presentaron el conocido como Manifiesto de los Persas en el que le reclamaban la vuelta al absolutismo. En el afirmaban: “Señor, era costumbre entre los antiguos persas pasar cinco días de anarquía después del fallecimiento de su rey, a fin de que la experiencia de los asesinatos, robos y otras desgracias, les obligase a ser más fieles a su sucesor...”, para mejor apreciar después los rigores de un gobierno firme y de poder.

Finalmente, Fernando VII terminó por decidirse y el 4 de mayo de 1814 emite en Valencia un decreto por el que disolvía las Cortes, abolía la Constitución de 1812 y toda la labor legislativa de las Cortes de Cádiz y restablecía el absolutismo.

El Sexenio Absolutista (1814-1820)

El decreto de 4 de mayo inició un triste periodo caracterizado por la sistemática anulación de las reformas de las Cortes gaditanas y la vuelta al antiguo régimen y al absolutismo.

En un período crucial en la historia de Europa, cuando se estaba dirimiendo el equilibrio de fuerzas tras Napoleón, Fernando VII se mostró sorprendentemente desinteresado por los asuntos externos. Así, pese a haberse enfrentado con el emperador francés, España quedó marginada de los beneficios que las potencias vencedoras de Napoléon recibieron en la Segunda Paz de París y en el Congreso de Viena en 1815. Nuestro país, destrozado por la guerra de la Independencia, quedó relegado a un papel secundario en el concierto internacional.

Con una economía depauperada por la guerra recién terminada y con unas colonias americanas que de hecho no producían ningún beneficio a la metrópoli, Fernando VII, apegado al mantenimiento de los privilegios estamentales, se negó a emprender cualquier reforma fiscal que incrementara los ingresos de un estado en quiebra.

La labor del gobierno de Fernando VI se centró en la represión de los enemigos de la restaurada monarquía absoluta. Más de doce mil “afrancesados” tuvieron que exiliarse del país y se inició una dura persecución contra los liberales.

Muchos militares, entre ellos antiguos héroes de la guerra de la Independencia, optaron por las posturas liberales y para hacer frente a la represión se integraron en sociedades secretas de ideología liberal como la masonería. Estos militares protagonizaron diversas intentonas de golpe militar o pronunciamiento: Espoz y Mina en 1814, Díaz Porlier en 1815, Lacy en 1817… Todos los intentos de golpe fueron duramente reprimidos.

REGRESO Y REINADO DE FERNANDO VII

Post: Arcadio Suárez
Fuentes: "Bicentenario de las independencias Iberoamericanas" "Historia siglo XX" "Wikipedia" "Hemeroteca pública" "Asociación Histórico - Cultural Napoleónica Voluntarios de la Batalla de Bailén" "Archivos Historia"

Fernando VII Rey de España

La historia de España está sembrada de luces y sombras, de grandes proezas, pero también de enormes fracasos. 

Fernando VII de España (San Lorenzo de El Escorial (Madrid), 14 de octubre de 1784 - Madrid, 29 de septiembre de 1833). Rey de España, hijo de Carlos IV y de María Luisa de Parma.

Llegó al trono en marzo de 1808 tras la abdicación de su padre después del "Motín de Aranjuez". En mayo de ese mismo año, en Bayona es obligado a abdicar en su padre, y éste renuncia al trono en favor de Napoleón. Napoleón cedió el trono a su hermano José Bonaparte, aprueba la Constitución de Bayona para legitimar el gobierno de su hermano.

En ese mismo momento comenzó la Guerra de Independencia española para liberarse del dominación francesa. Durante la Guuera, las Cortes de Cádiz declaran como único y legítimo rey de la nación española a don Fernando VII de Borbón.

En este vídeo, harás un recorrido a través de la figura de uno de los monarcas, de la que fue una de las naciones más poderosas de la tierra, España.

En 1813 acaba la guerra y Fernando VII regresa a España el 22 de marzo de 1814, bajo el apodo de "El Deseado", pero no juró la Constitución de 1812 sino que la abolió junto con todos los decretos de las Cortes de Cádiz. El Decreto del 4 de mayo de 1814 recoge este hecho.

Durante la primera etapa del reinado, entre los años 1814 y 1820, el Rey reestablece el absolutismo anterior debido al Congreso de Viena y el tratado de los Persas que le entregaron al rey unos diputados realistas que deseaban la vuelta del absolutismo.

En 1820 se establece una corriente liberal revolucionaria (Trienio liberal) que obliga al Rey a devolver la vigencia de la Constitución de 1812 y proponer unas medidas en contra del absolutismo, suprimiéndose la Inquisición y los señoríos.

Fernando VII, a caballo 1821.
Óleo sobre lienzo, 353 x 249,5 cm  de 
José de Madrazo y Agudo - Museo del Prado.
El 7 de abril de 1823, los "Cien mil hijos de San Luis" (un contingente francés con voluntarios españoles) entran en España para reestablecer, otra vez, la monarquía absolutista. En su última época de reinado se produce una durísima represión contra los elementos liberales, y se acelera la independencia de las colonias americanas.

Fernando estuvo casdo varias veces: con María Antonia de Nápoles, Isabel de Portugal, María Josefa Amalia de Sajonia y finalmente con María Cristina de Borbón-Nápoles, con quien tuvo a Isabel y María Luisa Fernanda.

Fernando VII en 1830, publica la Pragmática Sanción, que había sido aprobada en 1789, derogando la Ley Sálica que hubiera impedido reinar a su hija Isabel que sólo tenía 3 años en este momento. 

Fernando muere en 1833 y su hija Isabel es la nueva reina de España con el nombre de Isabel II bajo la regencia de su madre María Cristina, hasta su mayoría de edad. Los partidarios del hermano del Rey, Carlos María Isidro, crean el Carlismo e inician la Primera Guerra Carlista bajo el pretexto de ser Carlos el legítimo sucesor.